El dueño de la empresa que desarrolla ChatGPT se expresa por el gasto extra e “innecesario” que produce decirle gracias a las IA.
Los costes ocultos e implícitos del progreso
A tí, a mí, a un granjero en China, a los pingüinos de las islas Heard y McDonald y a Elon Musk. A todos nos llega la factura de los viajes de los multimillonarios al espacio, los telescopios que nos regalan cuadros del firmamento estelar, cada petardo que se tira en las fiestas… Y por supuesto, la energía necesaria para que una IA generadora de texto responda a tu mensaje de “gracias”, pero no nos damos cuenta y seguimos con nuestra vida.
El CEO de la empresa OpenAI, Sam Altman, ha compartido recientemente con los usuarios de X que el costo económico de análisis y generación de texto de expresiones como “gracias” y “por favor” supera los miles de millones. Esto salta las alarmas, pues un coste económico como este acarrea un coste energético monumental.
¿Quién paga la factura?
La empresa OpenAI está localizada en EEUU. En este territorio la principal fuente de energía son los combustibles fósiles, los cuales son limitados, difíciles de extraer, necesitan refinamiento y generan gases tóxicos que atacan a los ecosistemas globales. Cuando usamos ChatGPT, los servidores de esta empresa demandan energía generada en EEUU y provocan un consumo de estos combustibles fósiles.
Como esta herramienta es de base gratuita, nosotros no percibimos un coste económico, pero varios estudios demuestran que, desde la pandemia de 2020, la calidad del aire que respiramos ha empeorado considerablemente. ¿Quién está pagando el precio de que nos resistamos a pasar por una transición energética global? Tú, yo, las especies en peligro de extinción, las granjas de donde sale nuestra comida y por supuesto, nuestros hijos.
Un rayo de luz
Las energías renovables nos aseguran un futuro sostenible en el que respirar no nos envenene. Los paneles solares son el siguiente paso para evitar un colapso medioambiental. No lo dudes y agradece que estamos a tiempo de intentarlo.